PRIMERA CARTA PASTORAL DEL OBISPO DRVC REV. JOHN O. BARRES
Celebrando los 100 años de las apariciones en Fatima de la Virgen
Misioneros de yarumal
En Africa vi la pobreza extrema
“En el África supe que algunas madres quieren regalar sus hijos al extranjero para que su hijo o hija, tenga una mejor vida, pues no tienen comida, ni siquiera agua que ofrecerles. Como Madre me identifico con ese dolor de ver a un hijo sufrir y no logro imaginarme el dolor de regalar a tu hijo porque no puedes mantenerlo”, Mirna Amaya
“El sol pega duro. Es el eterno verano de las llanuras Africanas. Los pastos se secan, los animales son alimentados con semillas, luego empiezan a cortar las ramas de ciertos árboles para alimentar los animales y cuando ya se acaban los árboles les toca emigrar… Las carreteras son malísimas en el tiempo seco se puede pasar pero en el tiempo de lluvia es imposible “la gente vive con lo mínimo...Los Samburu son muy delgados, grandes caminantes y tienen una gran capacidad para pasar todo el día sin alimentarse, ellos casan las niñas con ancianos que pueden pagar la dote, las mujeres luchan para que esto cambie... Solo la educación hará el milagro de que hombres y mujeres tengan mejor calidad de vida y puedan disfrutar de una vida en paz como es el deseo de todos los seres humanos”, escribe el Padre Saúl Londoño.

Este sacerdote, misionero de Yarumal, sirvió en África muchos años. El aún viaja a Kenia con personas que quieren ayudar a cambiar estas dolorosas realidades. Mirna Amaya, feligrés de San Mateo, Dix Hills, viajo en agosto con 10 personas más: “Lo que vi y viví durante un mes en Kenia transformo mi manera de ver la vida. Le hablo a la gente y les muestro las fotos, videos, y algunos me dicen que estoy loca al punto que hoy me llaman The African Lady”.

“Me dicen loca porque les hablo de dejar de comprar zapatos o carteras de $200 o $300 o más, de hacer gastos sin sentido y mejor pensar en dedicar ese dinero a ayudar a la gente, a ser más solidarios. Pienso que el dinero que ya no gasto en vanidades, ese dinero puede ayudar a conseguir alimento para niños que no tienen nada, es un recurso para abrir un pozo de agua para una comunidad. Identifico mejor qué es una necesidad real, un deseo, un capricho. Muchos hoy somos esclavos del consumir y comprar y gastar porque sentimos que lo “necesitamos” y allá los otros con sus problemas, trabajo duro y me merezco este lujito, África no tiene nada que ver conmigo... Bueno ahora yo no pienso así, si Dios nos permite saber que hay esa necesidad El también nos pedirá cuenta por nuestra indiferencia ante el dolor, por botar tanta comida, por desperdiciar el agua, por la gula, la soberbia, la avaricia, la lujuria, la gula, la pereza de ayudar”.

“Nunca había visto tanta pobreza, las personas allí son puros huesos y piel, la escasez de agua es extrema, pasamos una mañana a las 8 y vimos una madre y sus cinco hijos abriendo un hoyo en el rio seco, al volver como a las 5 pm, la familia estaba bajo el árbol esperando que saliera más agua, nos detuvimos p y vimos que en todo un día ellos sacaron cuatro tarritos de un agua pantanosa. La extrema pobreza se agrava con las interminables sequias y la falta de agua.

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